Criminalizar al estado y sus instituciones
¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria?
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LA CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL (I) ::: Criminalización de la protesta social. Un enfoque de los contextos de justificación. ::: El derecho a la protesta, la criminalización y la violencia institucional ::: Criminalización de la protesta social ::: ::: La criminalización de la protesta social ::: ¿De qué tenemos que pedir perdón? ::: No claudicar: inspirar ::: La cacerola: algo más que una arma de protesta ::: Politizar la tristeza
El establecimiento de la tranquilidad ha decidido poner fin a todo intento de disentimiento, las compañías de seguridad privada, los fabricantes de alarmas, los "artesanos" del blindaje y los guaruras semiprofesionales no dan abasto a la demanda de la gente. Supongo que algún día se institucionalizará la policía mundial, también para cuidar al hombre del mismo hombre. Los mandatarios y aspirantes a presidente, gobernadores, alcaldes, prometen revirar la violencia generada por la modernidad adquiriendo equipos modernos, tanquetas antidisturbios, formulando operativos impensables contra el crimen organizado. Todos los días a través del televisor y en los diarios nos enteramos de los rotundos golpes que los tecnócratas asestan sin compasión contra los traficantes, los asesinos, los violadores.
Nadie puede quejarse de que las políticas neoliberales y globalizadoras lo han llevado a la quiebra, o en el mejor de los casos a la cárcel. Nadie puede quejarse de que sobrevive con apenas un dólar diario y ni eso. Nadie, pero nadie, puede levantar la voz para impedir que su tierra o su casa sea puesta en manos de especuladores y bancos. Nadie... porque será puesto en el mismo saco que los "terroristas" talibanes, que los asesinos seriales, que los defraudadores fiscales.
El estado ha puesto en claro una cosa: el pueblo es un criminal, pero para llegar a esa conclusión, sólo existe una posibilidad, un criminal reconoce a otro criminal. El estado es un criminal.
¿Por qué no? escribir cartas, enviarlas diario o semanalmente a las direcciones gubernamentales exigiendo su destitución y renuncia. Entregar a las oficinas de correos denuncias contra los secretarios de estado, reunir las suficientes firmas para publicarlas en los periódicos, transgredir esos mismos periódicos y en un acto de buena voluntad prender fuego a las televisoras. Apedrear los bancos, tomarlos por asalto y usar ese papel moneda para encender una fogata donde quememos todas las pinturas expuestas en los museos del ministerio de cultura. Bloquear las avenidas con un sentón nacional, bloquear la bolsa de valores con un botellón que dure tres días. Quedarnos dos días inmóviles, sin salir de casa, los más de cien millones de habitantes que caminamos México. ¿Por qué no? atravesar un día la frontera del norte, para ir a saludar a los latinos que viven de ese lado del río bravo. ¿Cuál es la diferencia? el estado nos ha criminalizado, a partir de este momento en verdad no importa lo que hagamos, de todas maneras somos criminales...
Román Rivera Palma


