se viene el estAllido! IV foro mundiAl del AguA...

JUSTIFICACIÓN
Este estudio sobre el consumo del agua en la zona metropolitana de la ciudad de México, fue realizado a mediados de los años 80; desde luego que las cifras aquí proporcionadas ya no son vigentes, sin embargo, el modo global en que se sigue usando el agua en la ciudad es, en esencia, el mismo, ya que nada se ha hecho desde entonces para combatir los defectos estructurales del sistema de extracción y consumo que aquí se denuncian. Por estas razones es que consideramos útil que, luego de 15 años de escrito, se vuelva a publicar.
Dr.Blorgus
AGUA: EL CONSUMO DOMÉSTICO Y EL CONSUMO INDUSTRIAL
La propaganda oficial nos trata de hacer creer -y en gran medida lo ha conseguido- que el agua en esta ciudad se destina ante todo para satisfacer las necesidades domésticas de los millones de individuos que aquí habitan. Así, si hay necesidad de introducir mayores dotaciones de agua a la ciudad es "porque nos hemos bebido los mantos del subsuelo", y además "porque el crecimiento demográfico anual agrega 900 mil consumidores mas de agua". Pero nuestra ciudad es, además de un conglomerado gigantesco de individuos, también una zona de extraordinaria concentración industrial; mas de 30 mil industrias se encuentran instaladas en la zona urbana, y el 50 % de los ingresos brutos en la industria de transformación nacional se generan aquí. ¿No resulta entonces sospechoso que la propaganda oficial ignore esta obviedad, ésta característica tan distintiva de nuestra urbe?
Aquí y allá se manejan cifras para indicar la cantidad de agua que se usa a diario en la zona metropolitana, pero cualquier observador atento percibe de inmediato la gran incoherencia de estas cifras; se habla de 40 mil litros por segundo, de 60 mil, de 200 mil.De hecho no hay forma de saber con precisión cuánta agua se consume en la ciudad, por la simple y sencilla razón de que los más voraces usuarios escapan a toda medida y control.
Sobre la superficie urbana no existen ya fuentes apreciables de agua limpia tales como ríos y lagos. Los ríos que aun a principios de siglo cruzaban nuestra ciudad han sido convertidos en "ríos de aguas negras" y en su mayor parte corren entubados; tal ha sido la suerte de los ríos Magdalena, Los Remedios, La. Piedad, Tlalnepantla, Consulado, Churubusco, etc.
Los ríos de nuestro valle, que corrían con su agua clara a cielo abierto, han sido entubados y convertidos en ríos de aguas negras ...¿Puede una mente siniestra imaginar algo mas atroz?
Pero si las fuentes superficiales del Valle de México han desaparecido, bajo el subsuelo aún existen importantes depósitos de agua, incluso bajo la misma superficie urbana; como veremos, sobre éstos depósitos se ceba la industria.
En 1954, bajo el gobierno de Ruiz Cortines, se estableció la veda por tiempo indefinido para el alumbramiento (perforación de pozos) de aguas del subsuelo: "Considerando que el rápido incremento de la población y el notable crecimiento industrial y agrícola en la ciudad de México han provocado un considerable aumento en la demanda de aguas potables que ha sido satisfecho en gran parte con aguas del subsuelo, provocando con ello un creciente desequilibrio hidrológico subterráneo que produce la desecación del subsuelo en que se asienta la ciudad de México y con ello hundimientos, cuarteaduras en edificios, dislocaciones en la red de aguas y saneamiento, etc., lo cual es de interés público evitar... Se establece por tiempo indefinido veda para el alumbramiento de aguas del subsuelo en la zona conocida por, cuenca o Valle de México..." (Diario Oficial, 19 de agosto de 1954).
Los habitantes pobres de los suburbios, que disponían de pozos para el consumo doméstico, en forma bien intencionada se apresuraron a cumplir el decreto, pero como los mismos funcionarios de la SARH lo reconocieron, a pesar del decreto la perforación de pozos creció a gran ritmo, y si en 1954 operaban menos de 500 pozos en la zona urbana, en la actualidad (1984) operan alrededor de 15 mil pozos clandestinos en todo el Valle de México, y de ellos unos 4 mil están situados dentro del Distrito Federal. La mayoría de estos pozos clandestinos se destinan al uso industrial, sobre ellos no existe ningún control, y es por esta razón que el cálculo real de toda el agua que se usa en la ciudad es prácticamente imposible.
La Ley, en nuestro país, tiene dos ojos, con uno ve y el otro está ciego, con el primero puede percibir hasta las minucias, con el otro hasta un elefante le pasa desapercibido. Usa uno u otro, según las conveniencias.
La urbe dispone entonces de dos sistemas de captación y distribución de agua; uno de ellos formado por una intrincada red de tuberías, con medidores intercalados, que capta y distribuye y cobra el agua , bajo la administración directa del Estado y que incluye el servicio doméstico, y otro, que actúa en forma dispersa, discreta, silenciosa, sin control alguno, gratuito, sometido en forma directa a las necesidades de expansión y de ganancia de los capitales invertidos en la industria.
A pesar de que los volúmenes de agua destinados a la industria no se miden en forma directa, hay métodos aproximativos para calcular estos volúmenes; uno de ellos, que a nuestro parecer es de los más confiables, asigna, en base a lo que indica la ingeniería de la producción industrial, cierta cantidad de agua por unidad de producto procesado; así, con 1000 litros (una tonelada) de agua se procesan: 0.75 Kg. de aluminio, 4Kg. de tela, 6 Kg. de sosa, 9 Kg. de pulpa de papel, 30 Kg. de acero, etc.; luego, a partir de los volúmenes de producción declarados por las empresas de las diferentes ramas de las producción industrial, se calculan las cantidades de agua consumidas. Usando éste método de estimación, para 1970 la S.R.H. (Secretaría de Recursos Hidrálulicos) calculaba que el consumo industrial en el D.F .era de 8 mil litros por segundo.
Que incluso desde el punto de vista técnico ambos sistemas son diferentes, lo demuestra, entre otros hechos, lo ocurrido durante el temblor de 1979; en efecto, en ese entonces las múltiples roturas que en la tuberías de captación y distribución provocó el temblor, dejaron durante varios días sin servicio de agua a decenas de colonias populares, sin embargo, ningún contratiempo fue reportado por la industria. Esto se explica fácilmente si tomamos en cuenta que las industrias disponen de pozos locales, que requieren de instalaciones muy sencillas de tubería, y que por esta misma razón son mas resistentes a los temblores que la extendida y complicada red de distribución urbana. Otra cosa ocurre ciertamente cuando tanto el sector doméstico como el sector industrial se alimentan de una misma manera y de una misma fuente, como es el caso de la energía eléctrica; así, durante el apagón de enero de 1981, ambos sectores se vieron simultáneamente afectados.
En los diez años siguientes el volumen de la producción manufacturera se dobló en nuestro país, y es obvio que a este ritmo también deben de haber evolucionado los consumos industriales de energía y agua, creciendo el consumo de agua de 8 mil litros por segundo a cuando menos 16 mil litros por segundo. Con todo, en 1980 las estadísticas oficiales puestas a disposición del público bajo la gestión de Hank González , buscando tergiversar la realidad sobre el consumo de agua en la ciudad, indicaban que, sobre un total de 40 mil litros de agua por segundo que entraban a la ciudad, 22 mil se destinaban al uso doméstico y 5 mil tan solo al uso industrial. Se nos trataba de hacer creer lo increíble: que en 10 años, a pesar de que la producción industrial se duplicó, su consumo de agua no solo no había crecido ...¡sino que se redujo en 3 mil litros por segundo! Hay que indicar, sin embargo, que en éstas cifras se ignoró el consumo por medio de pozos, y sólo se tomó en cuenta el consumo de agua indicado por los medidores de las industrias, llegándose a tomar como dignos de credibilidad para una fábrica ...¡consumos menores a los de una familia típica!
Aunque no nos es posible proporcionar para el momento actual una relación detallada de los consumos industriales y domésticos en las delegaciones y municipios que integran el área metropolitana, un inventario de los pozos en el municipio de Ecatepec realizado en 1975 nos permite imaginar lo que puede ocurrir a un nivel más generalizado. El informe es de una rara precisión y confiabilidad, ya que fue obtenido no en base a laboriosas deducciones, sino mediante inspección directa por brigadas preparadas especialmente para ejecutar esta labor.
En base a la información previa de que disponía la Comisión de Aguas del Valle de México, se concluyó que el número de pozos que operaban en la zona era de 738; de estos se inspeccionaron 581, esto es, cerca del 80 %. Los resultados fueron los siguientes:
48 colonias populares se abastecían de agua comprada que provenía bien de pozos clandestinos, o bien de pozos que aun cuando registrados originalmente para riego, en realidad extraían el agua para venderla. Por otra parte. de los pozos registrados como de uso público y urbano, 19 eran administrados directamente por el municipio y 11 por los fraccionamientos Nuevo Paseo de San Agustín, Jardínes de Santa Clara, Colonia del Bosque, Ciudad Azteca y Venta de Carpio; el fraccionamiento Jardines de Santa Clara acaparaba 7 de los 11 pozos. En cuanto a la actividad industrial, el informe señala que es en este renglón donde se registran los mayores consumos, que casi todas las industrias cuentan con alumbramientos (pozos) explotados en su provecho y textualmente dice lo siguiente:
"Como los alumbramientos carecen de medidores, el control que sobre las extracciones se puede tener es prácticamente nulo... No cubren cuota alguna por esta explotación ... Esta situación ha permitido que los industriales no se hayan preocupado por instalar sistemas eficientes que permitan recuperar los caudales extraídos, pues los sistemas de recirculación con que cuentan, prácticamente se reducen a enfriamiento de las aguas mediante torres, a pesar de que en muchos casos es posible darle varios re-usos con sólo someterla a tratamiento y: a la instalación de un sistema de recirculación..."
En resumen, de 581 pozos inspeccionados, 451 resultaron ser clandestinos, y los volúmenes de agua destinados a cada uso por año fueron los siguientes:
Uso industrial - 26.5 millones de metros cúbicos
Uso doméstico - 2.18 millones de metros cúbicos
Riego de terrenos - 1 millón de metros cúbicos
Toda la lógica que priva en el sistema capitalista, el modo como los bienes de la naturaleza son sometidos a la ciega avidez de máxima ganancia, se muestran en este breve informe. Es comprensible que el Estado esconda y maquille las verdaderas cifras, ya que por sí solas dicen la verdad acerca de nuestro régimen económico y político.
La idea ampliamente difundida por el Estado de que la crisis en el abastecimiento del agua se debe al crecimiento demográfico de la zona metropolitana, también merece un análisis. De inicio hay que señalar que, según se ufana el mismo sistema, el crecimiento de la producción industrial ha rebasado al ritmo de crecimiento demográfico, y es así que mientras que el volumen de la producción industrial se ha duplicado en 10 años, la población del Distrito Federal ha crecido de 6 millones 874 mil habitantes en 1970 a 9 millones 500 mil habitantes en 1980, es decir, muy por debajo del crecimiento industrial. El consumo industrial de agua tiende a crecer entonces a un ritmo más acelerado que el demandado por el puro crecimiento poblacional , sobre el cual los voceros del Estado hacen tanto énfasis y tanta alharaca.
Por otra parte, en éste régimen de vida no basta desde luego con existir para tener automáticamente acceso a los bienes que garanticen el bienestar y la vida, y nuestras necesidades, para tener la posibilidad de ser satisfechas deben antes adquirir la forma de "necesidades solventes" , por tanto, para el mercado - y esto incluye al mercado del agua-, si tras una necesidad no hay dinero con que satisfacerla, esa necesidad simplemente no existe.
Las grandes masas de desarraigados que hacen crecer la población urbana, por su propio carácter de insolvencia, por el hecho simple de que no tienen dinero, no ejercen demasiada presión sobre la demanda de agua, y en realidad cualquier crónica de la luchas populares que giran alrededor de la vivienda, nos muestra hasta la saciedad con cuanto esfuerzo la obtienen. Más bien, el exceso relativo de población obliga a las masas a comprimir sus necesidades, a adaptarse a la progresiva carencia; y esto que es verdad para el espacio, el alimento, la diversión, etc., lo es también para el consumo de agua. El hecho es que las gentes pobres, esas que hacen crecer la población de las ciudades, las que saturan las vecindades del centro o las que se instalan en las orillas mas alejadas, en las zonas marginales, en las laderas de los cerros, usan el mínimo de agua para su higiene personal, para la limpieza de sus enseres domésticos o para lavar su ropa, y de hecho, son la única fracción de la población que hoy hace un uso racional del agua, re-usándola cuantas veces puede, usando los residuos para regar las plantas, para lavar los pisos o para limpiar las letrinas.
Si se supera la crisis nos espera de nuevo un. periodo de reproducción ampliada del capital, y por tanto, un periodo de reproducción ampliada de sus necesidades consumidoras, en particular, de agua. El Estado, para intimidamos y acostumbrarnos a la renuncia , nos muestra las estadísticas del crecimiento poblacional, oculta en cambio el crecimiento de la industria y del incremento en el consumo de agua que conlleva. En la perspectiva no tan solo importa cuántos individuos habitarán la zona metropolitana en el año 2 000, sino, ante todo, el nivel que para entonces habrá alcanzado la concentración industrial. El Estado nos habla de planes de desconcentración industrial, pero basta echar una mirada al entorno de la metrópoli para percibir cómo la infraestructura instalada, y los fraccionamientos industriales abren su regazo para recibir a las futuras fábricas que intensificarán .aún más la concentración fabril.
Crecen las necesidades del capital. crecen las necesidades de la población, ambas necesidades se deben satisfacer de un mismo espacio vital; ya desde ahora el Estado, previsor, fomenta nuestra resignación, nuestra renuncia a disponer en cantidades suficientes del vital líquido, y no precisamente "para que no le falte al vecino".
DR. BLORGUS
Bibligrafía:
- Gustavo Garza Villarreal, "CONCENTRACION Y DlSTRIBUCION ESPACIAL DE LA INDUSTRIA EN EL AREA URBANA DE LA CIUDAD DE MEXICO", Delegación del D.D.F., en Venustiano Carranza.
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- David Siller, "S.A.R.H.: BAJA PELIGROSA DE LOS ACUIFEROS". Uno más Uno, Oct. 5 de 1979.
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- "SISTEMAS DE CUENTAS NACIONALES DE MEXICO, 1978-1980". Resúmen General, Tomo I. Secretaria de Programación y Presupuesto.
- "LA ECONOMIA MEXICANA EN GRAFICAS", Núm. 4. Secretaria de Programación y Presupuesto.
- "MEMORIA DEL INVENTARIO DE LOS APROVECHAMIENTOS DE AGUA SUBTERRANEA REALIZADO EN EL MUNICIPIO DE ECATEPEC, ESTADO DE MEXICO", Dirección de Control de Acuíferos, S.R.H. 1975.


